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Diario Octubre – La política española quiere “reconquistar” espacio perdido en Venezuela

La política española quiere “reconquistar” espacio perdido en Venezuela

“¡España ha vuelto!”, dijo el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel García-Margallo, en la primera reunión que mantuvo con la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, durante la Conferencia de Seguridad que tuvo lugar en Munich a principios de año.

El nuevo responsable de la diplomacia hispana quiso poner un punto y aparte a las complicadas relaciones entre Madrid y Washington que surgieron en 2004 cuando José Luis Rodríguez Zapatero del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), decidió retirar las tropas españolas de Irak. La Casa Blanca no le perdonó jamás esta decisión.

Ahora el ejecutivo del postfranquista Partido Popular (PP), de Mariano Rajoy, quiere reanimar la amistad con la primera potencia del norte, sobre las bases que asentó entre 1996 y 2004 su antecesor José María Aznar, quien respaldó incondicionalmente la política belicista de George W. Bush.

La consigna del nuevo gobierno de derechas de Madrid respecto a Washington es que quiere ser un socio “serio y responsable”, tal y como lo ha prometido García-Margallo a Clinton. Ante este fondo hay que ver la nueva política hacia América Latina y el Caribe que ha diseñado el ejecutivo del PP desde que llegó al poder en las elecciones anticipadas el 20 de noviembre de 2011.

Dado que el partido postfranquista español con Aznar en el Gobierno respaldó a Pedro Carmona Estanga antes y durante del golpe de Estado contra la constitucionalidad de Venezuela y su presidente Hugo Chávez, conviene prepararse para un nuevo desembarco de estos conquistadores del siglo XXI.

España ya no va bien

“España va bien” era una consigna creada por Aznar. Hace una década el político español se encontraba en posición de fuerza porque a nivel internacional fue de la mano del presidente Bush y cara a sus socios europeos pudo fardar con un crecimiento económico que se situaba por encima de la media de la Unión Europea (UE).

Sólo los aguafiestas de siempre alertaban de que el “milagro económico español” estaba edificado sobre las arenas movedizas del sector de la construcción y de la especulación inmobiliaria.

La burbuja empezó a pincharse en 2008 y según los analistas a finales de este año el Reino de España podría encontrarse en una situación financiera parecida a la de Grecia.

Sin duda alguna, Zapatero heredó el problema de Aznar pero no supo responder políticamente a este desafío. A lo contrario, negó su existencia hasta el último momento. Esta negligencia y su sumisión a los dictados de recortes de la UE acabaron con su carrera política.

Ahora la situación social es grave: el paro asciendo al 23 por ciento y afecta a casi de 5 millones de trabajadores. Más de 160 000 familias tienen que temer el desahucio porque ya no pueden pagar la hipoteca de su casa adquirida durante el boom inmobiliario. No hay sector industrial que podría acoger a los trabajadores de la construcción que se han quedado en la calle. A la paralela del decline económico y social se ha hecho patente la falta de valores. La corrupción salpica no sólo al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y al PP sino también a la Casa Real, donde el yerno del monarca Juan Carlos de Borbón podría dar con los huesos en la cárcel.

Ante este panorama la juventud española, que se enfrenta a un índice de paro del 50 por ciento, opta por marcharse de la “madre patria” o a Alemania o las “Américas” tal y como lo hicieron otras generaciones antes.

España ya no va bien. A lo contrario va mucho peor. Si la crisis todavía no ha impactado del todo en la economía española es porque las ganancias de las filiales en América Latina han salvado hasta ahora a las casas matrices hispanas.

En 2010 Telefónica pudo equilibrar sus pérdidas en la Península Ibérica con unas ganas del 16 por ciento en Ultramar. En el sector bancario, el primer banco español el Santander contó con unas ganancias del 20 por ciento en la región con las que hizo frente a las pérdidas de un 6 por ciento en Europa.

El número dos, el BBVA, registró que sus beneficios bajaron a nivel global del 9,7 por cientos aunque logró incrementar sus ingresos en América Latina en un 7,6 por ciento.

Mucho más drástico es aún la situación de la estatal energética Repsol. La tercera parte de sus beneficios procede de su filial Repsol YPF, ubicada en Argentina.

A resumidas cuentas se puede afirmar que sin la explotación de los recursos naturales y de los mercados de América Latina y del Caribe el Estado español se irá a la quiebra.

Este proceso se va a acelerar un tanto más en la medida en la que por ejemplo, los países del ALBA busquen otras formas de cooperación económica e industrial sin presencia española porque van más acordes con el proceso de emancipación que Venezuela inició en 1999 cuando el comandante bolivariano Chávez asumió la presidencia.

Ante este fondo se ubicará la futura acción exterior de Madrid que por pura lógica, para no decir por pura supervivencia capitalista, tiene que frenar este complejo proceso de la segunda independencia del continente.

Para ello recurrirá a todos los instrumentos que tiene a su alcance, por lo más desesperado que puedan aparecer desde la óptica bolivariana.

Los precursores de la nueva política

Los precursores de la nueva política del PP son justamente dos miembros del PSOE: Felipe González y Zapatero.

En un lapso de tres semanas la dos ex presidentes de Gobierno han hecho acto de presencia en Venezuela juntándose con círculos de la oposición.

Dado que la República Bolivariana se halla ya en “precampaña” para las elecciones presidenciales que tendrán lugar el 7 de octubre, los dos “socialistas” se inclinan por posiciones políticas que optan por el regreso al viejo régimen.

A principios de marzo González intervino en el evento “Palabras para Venezuela”, organizado por Banesco Banco Universal. Además se reunió con el gobernador del estado de Zuliá, Pablo Pérez.

En 2010 el español calificó el proceso bolivariano como una “utopía regresiva” y tachó de “caudillismo rural” la política del presidente Chávez. Según fuentes españolas, González pudo duplicar sus ganancias a pesar de la crisis. A parte de encabezar una fondo de capital de riesgo en energías ecológicas es también miembro del Consejo de Gas Natural Fenosa.

A su “hijo” Zapatero le queda todavía un buen trecho para convertir sus conocimientos en plata pero debutará este 24 de marzo en Maracaibo. Intervendrá en el evento «Desarrollo sustentable y responsabilidad social», organizado por los empresarios de Consecomercio. Estos últimos han invitado también al candidato opositor a la Presidencia venezolana, Henrique Capriles, según el programa oficial.

Dada la coyuntura en la que Zapatero dejó a su estado va a ser interesante escuchar lo que contará a sus anfitriones. Tal vez les explicará cómo él y su partido han afrontado la debacle de 20-N y qué harán este 25-M cuando seguramente el PP se hará con el dominio del feudo tradicional del PSOE, Andalucía. Quizás prefiere hablar de los casos de corrupción que han protagonizado altos cargos del PSOE.

Respecto a la política venezolana, la misión más importante de Zapatero consistirá en mejorar la imagen del candidato opositor de cara a la opinión internacional, por lo menos.

Sin embargo, las visitas de González y Zapatero son en todo caso sólo el presagio de la nueva política española hacia la región.

La gestación española de la XXII Cumbre Iberoamericana de Cádiz

“El Gobierno está decidido a recuperar la presencia política de España en Iberoamérica, que considera fue descuidada en los últimos años de mandato de José Luis Rodríguez Zapatero” recalca el diario ABC (14.2.2012).

En los nueve siguientes meses el Gobierno de Rajoy quiere que todos los países del área hayan sido visitados, al menos por una autoridad española. El jefe del Ejecutivo podría ser el primero participando en el Foro Económico Mundial sobre América Latina, que tendrá lugar en Puerto Vallarta (México) del 16 al 18 de abril.

De esta forma el PP quiere que la XXII Cumbre Iberoamericana de Cádiz, prevista para los días 16 y 17 de noviembre, se convierta en un éxito. La edición anterior, que en 2011 se celebró en Paraguay, resultó ser un fracaso para Zapatero porque los mandatarios de Argentina, Brasil y Venezuela, Cristina Fernández de Kirchner, Dilma Rousseff y Hugo Chávez, respectivamente, no acudieron.

Ante las relaciones no tan fáciles con estos tres países, Madrid quiere profundizar sus contactos con México y Colombia para acercarse así a Brasil desde una posición de fuerza.

Debido a su debilidad económica, el Estado español tiene que conseguir una fuerte presencia en la Cumbre de Cádiz para poder aparecer tanto ante EEUU como también ante la UE como el país puente que une a sus ex colonias con el norte. Es el único valor geopolítico en su haber que le queda a Madrid que si no será nada más que un estado periférico, tanto para Bruselas como para Washington, que sólo le sirve a la Casa Blanca como base para su Armada y sus aviones no tripulados.

“Iberoamérica”: un concepto del pasado, relanzado

A pesar de sus necesidades políticas y económicas Madrid sigue profesando el anticuado concepto de “Iberoamérica”, como si ni la primera ni la segunda independencia de sus ex colonias hubieran tenido lugar.
Eso no sólo se ve en la utilización del término que hace referencia a los “iberos”, una tribu prehistórica de Europa, que jamás llegó a “Abya Yala” para convertirlo en las “Américas”.
Estos problemas que afectan con cierta frecuencia a la “Memoria Histórica” del Estado español se han vuelto a notar cuando el rey Juan Carlos I envió el 19 de marzo de 2012 su “saludo más afectuoso” a todos los ciudadanos de la Comunidad Iberoamericana de naciones con motivo de doscientos años de la Constitución de Cádiz.

Hizo un llamamiento a cohesionar las sociedades, acabar con las desigualdades y continuar avanzando en el camino del progreso. El monarca no sólo obvió que las naciones americanas ya no están sujetas a ninguna carta magna española sino que Venezuela, por ejemplo, se dio una constitución en 1999/2000 que por su carácter progresista puede competir fácilmente con las europeas, empezando con la española.

Por ejemplo el pueblo venezolano se ha reservado el derecho de revocar a su máximo representante, el presidente. En 1978 los ciudadanos españoles sólo podían votar en favor o en contra de la nueva magna carta pero no se les preguntó si preferían una república antes de seguir siendo representados por un rey que les había impuesto el dictador fascista Francisco Franco.

Estas coordenadas ideológicas determinan también la política del PP hacia las tierras de Simón Bolívar y José Martí.

FAES y PP unidos con Rajoy

La formación del nuevo gobierno del PP ha causado varios cambios en el partido y en la diplomacia española.

El responsable del Área Internacional del PP, Jorge Morgas, es ahora el jefe de Gabinete de Rajoy. Su lugar en el partido lo ocupa ahora el diplomático José Ramón García Hernández. Respecto a América Latina y el Caribe manifiesta en una reciente entrevista concedida al diario derechista ABC: “Nos hemos convertido en referencia para el pensamiento y la acción política de centro-derecha”.

También dice que quiere colaborar “con los partidos iberoamericanos de centro-derecha, que están creciendo en su base.La evolución política de Iberoamérica ha sido muy convulsa con esa oleada de bolivarismo, y el centro-derecha se ha ido forjando. El espejo en que quiere mirarse ese centro-derecha es el PP, y para ello es muy importante la labor de formación que podemos ofrecer a sus dirigentes.”

Para ello el PP cuenta con varios instrumentos. Uno es su “think tank”, la Fundación de Análisis y Estudios Sociales (FAES), liderada por Aznar. La otra es la Internacional Demócrata de Centro (IDC).

Esta última reúne a partidos de índole derechista a nivel internacional. En el “nuevo mundo” interviene a través de la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA), en el “viejo continente” lo hace a través del Partido Popular Europeo (PPE), en el cual el PP y la Unión Demócrata Cristiana de Alemania (CDU) llevan la voz cantante.

El PPE es lo suficientemente fuerte para imponer que la UE mantenga su denominada “posición única” contra Cuba, por ejemplo. En Venezuela la IDC colabora con COPEI.

Que el PP está muy decidido de actuar contra “la oleada de bolivarianismo” se ve en que ha cambiado a casi todos los embajadores en las dos Américas por hombres de su confianza.
A Caracas llegará el diplomático de carrera Antonio Pérez-Hernández y Torra procedente de Nicaragua. Entre 2004 y 2008 estuvo destinado en otro país muy aliado a Venezuela y al ALBA, Irán. Una buena década antes trabajó en el Consejo del Atlántico Norte, la dirección política de la OTAN.

En agosto de 2011 Pérez-Hernández fue nombrado embajador en misión especial para Asuntos Energéticos. De hecho la situación energética y por ende económica del Reino español puede empeorar drásticamente si Irán deja de suministrar petróleo a Madrid por el embargo comercial con el que le ha sancionado la UE.

La Operación Balboa

El hecho de que Pérez-Hernández haya trabajado también en la OTAN hace recordar que en 2001 oficiales españoles, estadounidenses y latinoamericanos realizaron un simulacro de guerra que preveía la intervención de esta organización militar en Venezuela.

El “juego” se llamó Operación Balboa y se situaba en un escenario en la que un Gobierno nacional venezolano perdiera el control sobre los campos petrolíferos de Maracaibo, ocupados por fuerzas izquierdistas de un derrocado mandatario.

Esta operación simulada formaba parte de los preparativos para el golpe de Estado que se inició el 11 de abril de 2002. En aquellos días el Ejecutivo de Aznar utilizó su presidencia de la UE para blindar política e internacionalmente a Carmona antes y durante su breve dictadura.

Futuro incierto de la política española

Tanto la constitución española de 1812 como las guerras de independencia de las repúblicas americanas eran consecuencias de la debilidad política de Madrid a principios del siglo XIX.

La Historia no se repite, si no es como farsa, decía Carlos Marx, pero la actual coyuntura ofrece ciertas similitudes. Esta vez no es el emperador francés Napoleón I quien quiere mandar en la capital española, sino es la UE la que impone su dictado económico.

En la medida en la que Madrid dependerá de la benevolencia de Bruselas, París y Berlín diminuirá su peso político tanto dentro como fuera de la UE. Ya hay primeros indicios de que, por ejemplo los alemanes, ya no están dispuestos a aceptar más el protagonismo exclusivo de Madrid en las relaciones con América Latina.

En Hamburgo han creado la Fundación de la UE con América Latina y el Caribe que en sus funciones y hasta en el personal y en el nombre hace competencia a la española Fundación Euroamérica, que en 2010 llevó a Felipe González a Venezuela para arremeter contra la Revolución Bolivariana.

Ante este panorama se realiza el regreso de los “reconquistadores” españoles a Venezuela y las demás repúblicas que dejaron de ser colonias de la Corona hace casi dos siglos.

INGO NIEBEL

AVN / Contrainjerencia

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