El incierto futuro de Navarra

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El establishment navarro sería “el grupo élite formado por la unión de las sub-élites política, económica, universitaria y mass media de Navarra”, lobbys de presión que estarían interconectadas mediante “una alianza inquieta basada en su comunidad de intereses económicos y amalgamada por la defensa a ultranza de la “unidad identitaria de Navarra” , doctrina que tendría su plasmación práctica en la perpetuación “sine die” del sistema feudal político-económico imperante en Navarra desde la Guerra Civil del 1939 y que tendría como efecto colateral la condena al ostracismo oficial de una cuarte parte de la población navarra que se verá obligada a vivir en un gueto lingüístico (euskera), sindical (ELA, LAB, EHNE) y político (sector abertzale). Así, cerca de 100 familias o clanes familiares dominarían todos los centros de poder económico, político, universitario y mediático de la Comunidad Foral, aunque tan sólo serian satélites orbitando en la esfera de gravedad del Opus Dei, élite Alfa que habría fagocitado todas las sub-élites del establishment navarro convirtiendo a la Comunidad Foral en un coto feudal en pleno siglo XXI, utopía negativa donde la realidad transcurre en términos antagónicos a los de una sociedad ideal, es decir, una distopía de naturaleza real y no ficticia.

Las distopías se ubican en ambientes cerrados o claustrofóbicos enmarcados en sistemas seudo-democráticos donde la élite gobernante (establishment) se cree investida del derecho a invadir todos los ámbitos de la realidad en sus planos físico y virtual , no dudando en restringir los derechos básicos de la ciudadanía y estigmatizar a todos los sectores refractarios a la doctrina oficial del establishment con el anatema recurrente de su presunta filiación proetarra , de lo que sería paradigma el controvertido informe de la Guardia Civil sobre el Profesorado del Modelo D, modelo educativo que utiliza el euskera como lengua vehicular. En el plano político, Navarra sería un escenario distópico fruto del Tejerazo de 1.981, en el que los guardias civiles de Tejero obligaron “manu militari” a los líderes políticos confinados en el Congreso a aceptar un acuerdo tácito por el que se declaraban intocables el sistema monárquico y la unidad indisoluble de España, pasando Navarra desde entonces a ser considerada “cuestión de Estado” por lo que cualquier cambio institucional que se pueda producir en el viejo Reyno foral deberá contar con el visto bueno del establishment del Estado español.

¿Hacia una nueva Gamazada?

Con el Gobierno navarrista de Yolanda Barcina se habría producido una clara sumisión de UPN a los dictados del Gobierno del PP, pues debido a su minoría parlamentaria en la Cámara navarra habría llegado a un acuerdo tácito con el Gobierno central para frenar las leyes que apruebe el díscolo Parlamento navarro mediante el recurso sistemático ante el Tribunal Constitucional, basándose en el artículo 161.2 de la vigente Constitución que señala que “el Ejecutivo central podrá impugnar ante el Tribunal Constitucional las disposiciones y resoluciones adoptadas por los órganos de las CCAA” (de lo que sería paradigma la reciente sentencia del Tribunal Constitucional sobre el impuesto a la energía eléctrica, contraria a la capacidad tributaria de Navarra según el prisma jurídico navarro), y que ha supuesto “de facto” el vaciar de contenido las competencias legislativas de la Cámara foral y convertir a Navarra en una Comunidad tutelada por el Gobierno central.

Además, la sonrojante entrega de Barcina en brazos del PP habría supuesto la aparición de un agujero en el cortafuegos protector del blindaje jurídico del régimen privativo foral navarro, quedando al descubierto sus inconcreciones y su deficiente incardinación en las estructuras fiscales y jurídicas del Estado español, por lo que estaríamos en la antesala de un severo recorte de la capacidad de la Cámara Foral para legislar impuestos (autogobierno fiscal navarro), que se enmarcaría en el contexto de la instauración de una nueva Doctrina autonómica por parte del establishment dominante del Estado español, doctrina que consistiría en la implementación de un Estado seudofederal basado en el democrático e igualitario café para todos , doctrina que contará con las bendiciones del PP, PSOE, UPyD y Ciudadanos pero que sería un misil en la línea de flotación de la pervivencia del régimen foral diferenciado navarro y su capacidad auto-gestionaria.

Así, permanece vigente el riesgo de la aplicación de nuevas restricciones al autogobierno de la Comunidad Foral en las próximas negociaciones sobre la renovación del Convenio Económico Navarra-Estado ante la cruzada mediática de UPyD y la Comunidad de Madrid acusando al régimen foral de “insolidaridad fiscal con el resto del Estado”, medidas constrictivas que podrían convertir a la Comunidad Foral en un autogobierno devaluado, enconsertado y sometido a los dictados del Gobierno Central o Tribunal Constitucional de turno, por lo no sería descartable la reedición en un futuro mediato de la Gamazada ( reacción popular de la ciudadanía navarra contra la intentona del ministro español Gamazo de suprimir el régimen fiscal navarro establecido en la Ley Paccionada de 1.841).

¿ Final de la Arcadia navarra?

La economía navarra se ha basado en el último decenio en la llamada “dieta vasco-navarra”, cuyos ingredientes principales eran el boom urbanístico, el superávit fiscal, la innovación, la exportación y el consumo interno, fórmula que creaba excelentes platos minimalistas, de apariencia altamente sugestiva y precio desorbitado pero vacíos de contenido culinario y con fecha de caducidad impresa (2016), debido al alza del precio del crudo, el débil crecimiento de los países de la Eurozona y el previsible estancamiento del sector exportador de bienes navarro, el lastre de una Deuda desbocada que rozaría los 3.500 millones de € a finales del 2015 y la drástica reducción de los ingresos de la Hacienda Foral.

Por otra parte, la obsesión paranoica de la Banca por maximizar los beneficios debido al apetito insaciable de sus accionistas al exigir incrementos constantes en los dividendos, provocó que la Caja de Ahorros de Navarra o CAN (buque insignia de Navarra) se contagiara de la torpe política de proceder a la apertura desbocada de sucursales en otras Comunidades Autónomas e incluso en el extranjero. Así, la CAN bajo la dirección de Enrique Goñi procedió a la compra de una oficina para su “banca cívica” en Washington en el 2008, proyectos de miope ingeniería financiera que llevó a la Caja navarra a su desaparición como marca autónoma, siendo finalmente absorbida por Caixabank tras un periplo rocambolesco.

En el plano socio-económico y a pesar de aparecer Navarra en los primeros puestos del Estado español en lo relativo a los parámetros indicadores del índice de calidad de vida de una comunidad ( tasas de paro, infraestructuras, calidad del sistema sanitario y educativo público,niveles de protección social, dotaciones recreativas y número de policías por habitante), el viejo Reyno navarro estaría lastrado por la excesiva dependencia energética del petróleo y gas natural ( rondando el 80%) y la esquilmación de las arcas forales durante los sucesivos mandatos de Miguel Sanz y Yolanda Barcina, lo que ha supuesto la entrada en números rojos de la Hacienda foral con una deuda estimada de 3.500 millones € para finales del 2015, deuda que hipotecará seriamente el devenir de Navarra como comunidad diferenciada y auto-gestionada en el futuro mediato ya que se verá agravada por la previsible reducción de las cifras de exportación.

Conviene recordar que Navarra sería una comunidad netamente exportadora de bienes (40% de su producción total) pero que adolece de una excesiva dependencia del sector del automóvil (las exportaciones de WN representa casi el 50% del total),una preocupante atomización de las empresas agro-alimentarias así como de una necesaria diversificación y búsqueda de mercados alternativos a la Eurozona ( el 30% de sus exportaciones van destinadas a Francia, Alemania e Italia. Asimismo, Navarra corre el serio riesgo de quedar una vez más desplazada de las principales vías de transporte europeas tras la paralización de la Conexión del TAP con la Y vasca y de la autovía trans-fronteriza Navarra-Francia que dotaba a Navarra de acceso directo a Europa, lo que aunado con la fosilización del aeropuerto de Noain, la desertización industrial de amplias zonas de Navarra y la previsible fractura política de la sociedad navarra tras las próximas elecciones forales del 25 de Mayo que podrían dejar a Navarra dividida en dos bloques antagónicos ( navarristas y nacionalistas), impedirá reeditar en la próxima década la frase de Shakespeare : “Navarre shall be the wonder of the world “(Navarra será el asombro del mundo)”.

GERMÁN GORRAIZ LÓPEZ-Analista

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