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Diario Octubre – DESPIERTA MAIRENA a las municipales: del doble poder al Nuevo Poder

DESPIERTA MAIRENA a las municipales: del doble poder al Nuevo Poder

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Candidatura de DESPIERTA MAIRENA a las elecciones municipales de mayo de 2015 (Mairena del Aljarafe, provincia de Sevilla)

Ayuntamiento-Comités populares: del doble poder al Nuevo Poder

“Son todos iguales, unos mangantes” y “hacen lo que les da la gana”. Estas proposiciones constituyen dos de los terrenos comunes de apreciación política entre buena parte de la población española. Si preguntamos “¿pero por qué?”, vendrá a respondernos, con toda naturalidad, una presumible obviedad: porque pueden.

¿Y si en tal banalidad aparente residiera la clave?. Demos un giro de tuerca a la pregunta: “¿Por qué pueden?”. Y, sobre todo, “¿por qué han de poder?”. Si quienes ocupan cargos administrativos o institucionales hacen, en efecto, lo que les da la gana, es porque no hay mecanismos de vinculación política a una voluntad popular rectora. Esta problematización, perfectamente rousseauniana, nos sirve de base a DESPIERTA MAIRENA en nuestro planteamiento político organizativo: el caso es que nosotros no nos tragamos eso del “principio de representatividad” que otorga discreción y patente de Corso a los electos en sus actuaciones. ¿Qué es eso de auto-cosificarnos como objeto sufriente, bien protestón, bien desengañado, desatento o estoico, “de los de arriba”?. A fin de cuentas, es la agencia humana y su actuación la que, en última instancia, produce y reproduce las condiciones materiales permisivas de cualquier marco de Poder, sea el que sea. Dejemos de producirlas alienadamente y desde el convencimiento cosificado de nuestra impotencia. Empecemos a pensarnos como agencia que somos, para empezar a serloconscientemente.

Nosotros pretendemos invertir la relación corriente entre poder y legitimidad: si, a tenor del principio de representatividad, la población (teórica depositaria de la Soberanía) se limita a ejercer de mecanismo de autorización política en el lapso de una legislatura, constituyendo el medio que garantiza la consumación de la finalidad (dilucidar representantes electos), DESPIERTA MAIRENA se propone unificar al elector y al político en la figura sintética de ciudadano organizado. Y pretendemos profundizar en esta deriva hasta producir cierta situación ideal en la que el Ayuntamiento queda absolutamente desvestido de función política mientras los comités ciudadanos (de barrio, de distrito, laborales y profesionales) son absolutamente atribuidos de ésta.

Los consistorios de distrito, los consorcios de la diputación en el seno del municipio, las asociaciones de vecinos (vehiculares de unos u otros intereses “partidistas” o personalistas tras el velo de partido), deben ir siendo reemplazados por comités con cualidad legislativa, de propuesta, de valoración, de resolución, de decisión, y, a su vez, de control sobre una funcionalidad de alcaldía centrada en la implementación y ejecución de las políticas trazadas. Esto no significa que el Ayuntamiento vaya a carecer de iniciativas políticas propias postuladas sobre unas bases programáticas. Pero sí significa un marco normativo prescrito de fidelidad al programa y una capacidad ciudadana para la supervisión del cumplimiento programático y -porqué no- para su revisión y desarrollo. A su vez, y aún más importante, invertiremos la lógica proposición-disposición: el Ayuntamiento se convierte en órgano propositor (función que comparte con los comités), mientras que son estos últimos quienes estudian, evalúan y disponen la aprobación de las propuestas.

El marco tendencial establecido implica una deriva intermedia inevitable de doble poder, donde la tendencia es al des-empoderamiento consistorial y al empoderamiento de los comités. Entre tanto, como mínimo a los cuadros de ayuntamiento ya no les será posible hacer “lo que les dé la gana”. Pues funciona en todo momento el principio de revocabilidad sobre la base de una circulación informativa en espiral creciente desde el centro ejecutivo de programas hacia la periferia evaluativa y decisoria, hecho que centraliza la periferia y convierte “el centro” en una instancia dependiente de esa periferia empoderada (Teoría de Sistemas en Sociología).

A la postre, el quebranto de todo componente político en la división social del trabajo previene del círculo vicioso de alejamiento entre política y ciudadanía. El especialista inicia invariablemente una ruta de acumulación de conocimiento, redes sociales y capitales por obra de su mismo trabajo especializado. Este auto-abastecimiento le conduce al refuerzo de su posición separada en la medida en que solamente él y su equipo se han provisto de y se muestran capaces de conjugar con eficiencia esos recursos cognitivos y materiales alienados. La re-afirmación del cuadro o el cargo en su espacio diferencial le abrirá las puertas de un nuevo salto en la acumulación de “aptitudes distintivas” que parecen justificar su discrecionalidad, y así sucesivamente en retro-alimentación. Al final, saber, recursos, resortes y poder se conjugan como cuarteto que expulsa, un poco más con cada giro, a la propia sociedad hacia el margen político. Subvertir esta tendencia alienante no implica en modo alguno des-racionalizar ni dis-capacitar a los equipos consistoriales y administrativos, sino, al contrario, asegurar tanto su tecnificación como su des-politización.

En este último punto, “des-politización” se halla en las antípodas de significar desatribución de ideología al Ayuntamiento. Al revés: el ayuntamiento reúne ideología (Horizonte) tanto como técnica (instrumentos hacia la consecución del Horizonte). Pero es el Nuevo Poder conformado por los comités aquella esfera que sintetiza Capacidad (atribuciones jurídicas y normativas que le garantizan su rectoría sobre los procesos de trabajo consistoriales) + Voluntad (comparte con el Ayuntamiento la esfera propositiva al tiempo que se auto-asume como entidad decisoria). En el paradigma de Nuevo Poder, el pueblo ha dejado de ser la fuente autoritativa de la política y se convierte en la finalidad auto-consciente de un Ayuntamiento designado en calidad de órgano, receptor y emisor de ideas, sí, pero, en cualquier caso, ejecutor.

10 propuestas programáticas para la recuperación popular del comercio en Mairena de Aljarafe

1. La “fuerza pública” se convierte en pública: Ni la policía municipal, y ni mucho menos brigadas de seguridad privada empresarial, podrán amedrentar o coaccionar a las asociaciones de pequeños comerciantes durante sus campañas informativas sobre el terreno en relación a los agravios causados por las grandes superficies, a su competencia desleal, a las consecuencias económicas desfavorables de su oferta, a las alternativas de proximidad, etc. Al contrario: la fuerza pública asumirá el deber de proteger el derecho de concentración, manifestación e información a pie de calle por parte de los activistas comerciantes, y su acción prevalecerá por encima de la potencial amenaza vertida por fuerzas de seguridad privadas. Como contraparte, la información comunicada a los transeúntes deberá ser cierta y contrastable.

2. Promover la reconstitución de asociaciones gremiales y cofradías: Impulsar la deriva del pequeño comercio en lo que se refiere a su propia relación endógena (o interna), desde el actual paradigma competitivo hacia un modelo de solidaridad y apoyo mutuo. En tal sentido, promover la organización de grupos de presión con arreglo a ramas mercantiles (bodegueros, charcuteros, zapateros, etc.). A partir de esta reconstitución asociativa, el comerciante deriva, de ser competidor de su homólogo de rama, a ser un promotor respecto de la oferta total de productos y prestaciones que la rama en su conjunto se muestra capaz de movilizar. Cada rama tiene la potestad de vigilar el intrusismo de productos en grandes establecimientos sin la acreditación adecuada para su venta o asesoramiento, así como la capacidad de dar rango de denuncia a tal irregularidad. El ayuntamiento debe tramitar estos casos como mínimo a una fase jurídica de “toma en consideración”.

3. Complementariamente al punto anterior, innovar un sistema de promociones solidarias entre ramas mercantiles distintas (a base de vales, descuentos, promociones, etc.): El consumidor puede lograr descuentos por esta vía, a la vez que el comerciante recibe una demanda “inducida” por la visita previa a otro tipo de establecimiento.

4. Implicación municipal activa en la proscripción del dumping ecológico: El ayuntamiento está vinculado a tramitar, como mínimo a fase de “toma en consideración”, las denuncias de rama mercantil contra el llamado “dumping ecológico” practicado por grandes superficies, establecimientos y monopolios. El dumping ecológico es una práctica que viola la libre competencia, y que consiste en reducir acentuadamente los precios (situándolos incluso cerca o hasta por debajo de la línea de costes), a fin de provocar el cierre de una competencia pequeña, popular y por ello incapaz de aguantar ese marco de oferta. El ayuntamiento animará a la investigación, averiguación y denuncia del dumping ecológico por parte de las ramas mercantiles organizadas, y obrará jurídicamente en consecuencia. Como los ayuntamientos tienen reducidas sus atribuciones legales para el tema, el ayuntamiento derivará las denuncias a otras instancias (incorporándose él mismo como parte denunciante y reconfigurando-centralizando el tipo de denuncia). Se tramitarán los casos hacia el Defensor del Pueblo, solicitando explícitamente su maniobra con administraciones judiciales más elevadas.

5. Compensaciones fiscales municipales a los clientes de pequeño comercio familiar o de proximidad: El ayuntamiento anunciará públicamente un sistema de desgravaciones fiscales y de reducciones impositivas tributarias al ciudadano que pueda demostrar haber mantenido, durante un periodo tributario completo (anual), una actitud de compra sana para la economía popular de Mairena. La verificación consistirá en acumular facturas, cuentas y tickets de compra en pequeño comercio, que el ciudadano podrá presentar directamente al ayuntamiento. Debe quedar clara la idea de que comprar al pueblo es beneficioso para todos. Se expresará una correlación proporcional entre nivel de gasto en el consumo de pequeño comercio y el disfrute de deducciones al pago de infraestructuras municipales, tales como tasa de alumbrado, impuestos municipales, tasas urbanísticas, impuesto a la recogida de basura, etc.

6. Promover las ferias y mercados en días concretos: Este paso es importantísimo, ya que concentrar en el espacio ramas mercantiles distintas genera percepción de comodidad en el consumidor, quien puede así disfrutar de una especie de “gran superficie” por consociación de pequeñas unidades. Paralelamente, la yuxtaposición en el espacio de ofertas de una misma rama favorece la competencia, los precios asequibles y la posibilidad de contrastar in situ diferentes productos entre sí pertenecientes al mismo género o de similar valor de uso.

7. Recuperación mercantil popular del centro urbano histórico: Introducción de sistema de vedas a cadenas, franquicias y monopolios, en lo que se refiere a la adquisición o alquiler de locales céntricos en venta, alquiler o traspaso. El Ayuntamiento anunciará la delimitación de un sistema público-privado de copago transitorio de alquileres, a fin de ayudar a arrancar a personas y familias dispuestas a instalar un comercio en el centro de Mairena.

8. Tendencia a la organización espacial céntrica con arreglo a ramas mercantiles: Tendencialmente, y con los años, es aconsejable tender a la concentración y distribución de ramas mercantiles con arreglo a calles (farmacias en una calle, talleres de reparación en otra, etc.). Esta homogeneización funcional del espacio favorece al consumidor, ya que le brinda la aptitud de elegir cómodamente entre ofertas distintas.

9. Información y concienciación comercial dirigida a la ciudadanía: Apoyo municipal (amortización, impresión, transporte y distribución, repartición a pie de calle) a la edición de circulares, boletines y monográficos sobre la situación del pequeño comercio, que, bajo la iniciativa y redacción de los pequeños comerciantes, pongan el dedo en la llaga de las iniquidades inherentes al actual régimen comercial monopolista. Paralelamente, expertos del ayuntamiento elaborarán material sociológico informativo de soporte para su distribución ciudadana, incluyendo ítems relativos a qué es un monopolio y su poder en el Estado, qué es el Capital comercial y sus repercusiones en la concentración financiera de plusvalías, así como sus repercusiones sobre las arcas estatales, su característica evasión tributaria avalada por unos organismo de recaudación puestos a su servicio, etc. Idem. con respecto a la composición exterior del Capital comercial y a su traducción en el nivel de la expatriación ganancial, así como en el nivel de la dependencia distributiva mercantil que se le genera a la propia ciudadanía.

10. Stop radical a la destinación de espacios abiertos a monopolios comerciales y grandes superficies: Si una plaza, un bulevar o un paseo deben poseer (también) función mercantil, ésta se concretará como mercado periódico de calle o feria de muestras además de cómo yuxtaposición de pequeño comercio. Este cambio en la concesión de licencias de espacios liberará también espacios para el aparcamiento, muchas veces colapsados por la demanda concentrada que el monopolio comercial atrae. Este dispositivo no afectará retroactivamente a las grandes superficies ya instaladas, pero sí les impedirá ampliación de locales.

 

       ECONOMÍA Y PRODUCCIÓN

       LA SEMILLA DEL VALOR:

       Integración campo-ciudad en Unidades productivas multi-proceso, multi-localizadas e inter-profesionales

 

A lo largo de las últimas décadas, las sucesivas directrices euro-alemanas sobre división continental del trabajo han ido encasillando Andalucía en actividades de bajo o nulo valor añadido, entre las que figuran el ocio, la restauración, el turismo y la hotelería. Paralelamente, las actividades primarias (agropecuarias) mantenidas son actividades de alto valor añadido pero estrechamente dependientes del dominio europeo sobre las fases de transporte, stock y comercialización y, a su vez, sobre las actividades de envasado, embotellamiento, tratamiento de la materia prima o procesado/transformación alimenticia.

Esta dependencia operativa, dato resultante de un histórico déficit de propiedad andaluza y nacional sobre los medios productivos de transformación y sobre el producto derivado, enajena porciones amplias del valor primariamente generado tanto como enajena la totalidad de valor añadido en las fases intermedias. La misma propiedad de la tierra ha ido derivando hacia modelos de arrendamiento agro-industrial a empresas que pasan así a ser las propietarias reales (explotadoras y beneficiarias) de los terrenos, mientras el arrendador, incapaz de movilizar el potencial productivo debido a carencias de capitales propios y de inversiones, conserva la mera propiedad jurídica y se limita a cobrar una renta, que jamás le rinde proporcionalmente a una acumulación acrecentada de Capital en permanente flujo y concentración hacia el polo agroindustrial de esta relación.

En periodos recientes, este proceso viene concretándose como reconversión productiva andaluza hacia el monocultivo de exportación a la Eurozona (por ejemplo el aguacate en la provincia de Málaga). Sujetos a estructuras empresariales centralizadas y “autosuficientes” tanto como a una baja demanda de transformación del producto, estos nuevos procesos apenas generan oportunidades de trabajo derivado ni demanda de perfiles especializados en el ámbito de lo local.

Bajo tal contexto, el empleo escasea. Primero, a tenor de la nueva deriva agroindustrial hacia productos apenas necesitados de inversiones de transformación. Segundo, porque gran parte de las aplicaciones de trabajo sobre el producto tiene lugar en el exterior, y lo mismo sucede con su distribución y mercantilización. Tercero, porque incluso cuando las operaciones productivas intermedias tienen lugar en Andalucía, las empresas se abastecen de “sus” propios técnicos y cuadros europeos (importación de especialistas) al tiempo que encargan tramos y actividades a distancia a través de teletrabajo y de transmisión informativa y de resultados vía TICs.

Así pues, contra tópicos de “falta endémica de preparación” y demás clichés sobre “los retos de actualizarse y capacitarse para poder competir”, lo cierto es que los trabajadores andaluces (y a fortiori los jóvenes), lejos de adolecer de “carencias de valor” respecto de “lo exigido por el mercado laboral”, han incorporado en sí una sobre-abundancia de valor añadido no absorbible por la estructura empresarial existente. Póngase como ejemplo el sector aceitero, donde las empresas europeas que reciben el aceite de oliva virgen natural y centralizan su tratamiento, conservación, control, embotellado, etiquetado, exportación, almacenamiento, aplicación como ingrediente a productos terceros de alta calidad, provisión al mercado final, etc., no tienen interés en contratar a un químico, un diseñador gráfico, un diseñador industrial, un publicista o un asesor nutricionista andaluces. Esas empresas se auto-abastecen de ese tipo de profesionales con rendimiento de alto valor añadido, o bien los contratan en los territorios que componen circuitos de derivación/rentabilización del producto. Quieren a los andaluces como embotelladores o camioneros, hecho loable, siempre y cuando éste se completara con la contratación de toda esa fuerza laboral de valor añadido vacante y cuyos salarios diferenciales sí permitirían reanimar la actividad económica local.

“A lo sumo”, algunas empresas deciden contratar a la fuerza de trabajo capacitada local si pueden compensar los aspectos citados con una hiper-rentabilización del trabajador en base a condiciones impuestas de intensidad de trabajo, extensificación del tiempo de plustrabajo y deceso salarial. Este recetario cumple la paradoja de optimizar el valor añadido por operaciones especializadas mientras se “desvaloriza” a los operarios, lo que por supuesto comporta suculentas gratificaciones a escala monopólica europea pero no engendra potencial alguno en la esfera de lo local.

Y, sin embargo, más allá de este último dato la mayoría de jóvenes profesionales formados están atrapados en una tendencia hacia la expulsión laboral estructural (pues la propia estructura se abastece de valor añadido a través de los mecanismos terceros apuntados), si no se han precipitado ya. Esta alienación constituye terreno abonado para todo tipo de consignas liberales y social-liberales sobre “auto-ayuda”, “auto-inversión”, “auto-empleo”, “autonomía”, etc. En la práctica, la asunción de esta “convocatoria” por parte de los profesionales desplazados significa ofrecerse a entrar por la ventana tras haber sido expulsado por la puerta. Sin embargo, las ventanas son más estrechas y se abren sólo de vez en cuándo; con las cuentagotas del trabajo al detalle por encargo. Esto permite, sin duda, maquillar el desempleo en las estadísticas y temporalmente en el bolsillo del excluido. Pero ni ofrece perspectivas de estabilidad para arrancar un proyecto de vida, y ni muchísimo menos perspectivas de formación empírica sobre la praxis del ejercicio de trabajo, lo que redunda, con los años, en una des-habilitación del profesional y en la consecuente privación de su competitividad.

Nosotros no creemos que este divorcio entre el “mercado laboral” y la fuerza de trabajo capacitada, tenga por alternativa la traslación del trabajador a un área de reserva vacante desde donde pueda ser trasladado con pinzas hacia un área de micro-trabajos puntuales, por lo demás en fiera competencia del candidato con otros tantos pedigüeños tajantemente individualizados. A nosotros ambas derivas nos parecen las dos caras de la misma moneda dependiente de la concentración exterior de propiedad real y acuñada a imagen y semejanza de su marco lógico.

Sería del todo irrealista pensar que el pequeño o mediano propietario rural provincial vaya a tener la iniciativa individual de trascender su propia condición de arrendador a la agroindustria, de productor básico o de mono-cultivador. Al fin y al cabo, uno no suele poseer de forma sostenida y rigurosa la voluntad de hacer algo para lo que uno mismo se comprueba irremisiblemente discapacitado. Y, este actor económico, ni dispone de capitales físicos propios ni puede invertir individualmente en adquirirlos; cuanto menos en emplear a profesionales para el tratamiento/transformación de productos.

Por eso, nuestra propuesta de re-activación económica consiste en dar facilidades tributarias y de financiación para la constitución de ejes transversales inter-profesionales cuya materialización sobre el terreno sea lo que damos en llamar colectivos de trabajo. Ya hemos señalado que no puede tratarse de configurar a un campesino, él mismo alienado de factores productivos, como eje vertebrador del empleo. En cambio, planteamos la concesión de créditos blandos a equipos inter-profesionales capaces de concentrar en su seno las distintas fases de procesos productivos complejos, de modo que también se concentre el valor producido en lugar de dar lugar a pérdidas de cuotas por exteriorización o bien por dependencia excesiva respecto del Capital comercial y sus distribuidoras.

De acuerdo a este modelo, el propietario agrícola sigue siendo el dueño del producto-base pero se desentiende de cualquier rol de contratista para ocupar una posición junto a otras en la división procesual del trabajo. Los profesionales (por ejemplo, el citado químico, el diseñador de envasados o de recipientes, el diseñador gráfico, el experto en conservación, el ingeniero agrónomo, el ingeniero agroalimentario experto en aplicaciones secundarias de la materia prima a terceros productos, etc.), acuden “al campo” tantas veces como el proceso productivo y de aplicación del producto lo requiera. Pero pueden trabajar perfectamente desde Mairena, dotados de las instalaciones (laboratorio, despacho, etc.) y de los medios de producción necesarios (ordenadores, programación, testers, etc.) como parte del Plan Municipal de Dotaciones Productivas. En este mismo modelo, el campo se convierte en motor y dinamizador de la actividad productiva urbana y el empleo, abandonando su rol subsidiario tradicional de simple provisor de producto a unas ciudades que venden al campo por más valor del que le compran (intercambios desiguales campo-ciudad).

Por las necesidades físicas de materiales (plásticos, metales, vidrios…), de formatos (recipientes, cajas, etiquetado, información gráfica, impresión, marketing y merchandising…, que estos procesos están llevados a presentar, otros profesionales se verán inducidos a llamar a las puertas de los proyectos, conformándose una red inter-profesional expansiva. Otras personas, grupos y colectivos, actualmente desplazados respecto del mercado laboral, podrán tener la iniciativa de convertirse en esos actores protagonistas de los procesos derivados en permanente construcción. Recibirán, a tales efectos, facilidades crediticias blandas para poner en marcha su aportación a la gran red cada vez más inclusiva y cuyos beneficios se re-invertirán también de forma inclusiva en la totalidad de actores cooperantes implicados.

Desde fuera y a la contra de la actividad bancaria usurera, el ayuntamiento de DESPIERTA MAIRENA financiará los procesos de trabajo integrado a través de créditos blandos otorgados a los equipos laborales, quienes devolverán los créditos en base a su actividad económica exitosa. Las devoluciones serán empleadas en inversiones municipales de valorización de la tierra (canalización, sistemas de regadío, abonos, etc.), así como en la activación de nuevos créditos a personas, grupos y colectivos que, desde más y más sectores productivos y distributivos complementarios, quieran insertarse en la red de economía multi-sector emergente. Ello conformará un círculo virtuoso compuesto por financiación-beneficios-concentración-financiación inclusiva de nuevos actores-redistribución-descentralización-de nuevo beneficios…, y así sucesivamente en feed-back.

En el plano geográfico-humano, la transversalidad de hábitat inherente a estas nuevas estructuras genera relaciones (participación comunitaria objetiva, nueva división del trabajo social) constitutivas de una base superadora de la enajenación entre el campo y la ciudad y de su contraposición. La red acabará por extenderse hacia el pequeño y mediano comercio de Mairena, cuyos propietarios recibirán facilidades tributarias municipales por volcarse en la comercialización del producto cooperativo emergente contra el inversionismo monopolista y sus expatriaciones gananciales.

 

       Tamer Sarkis Fernández,

       Asesor sociológico de DESPIERTA MAIRENA

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